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Mostrando entradas de junio, 2025

¿A quién estás pensando matar? by Beto

  Era casi la media noche, no había tantos carros en la carretera cuando Mateo iba de regreso a casa. Había ido de viaje con unos amigos para poder olvidarse de la universidad. Estaba manejando su Jeep roja y fumando un cigarrillo mientras trataba de ignorar aquella carta. Miró por el espejo retrovisor para asegurarse de que nadie lo seguía mientras entraba a la ciudad. Sabía lo que su padre le haría al llegar y ver esa carta de la universidad. "Expulsado", decía, por un pequeño error cometido con una pala y una broma que salió mal. El estrés lo comía por dentro. La angustia se sentía por su espalda como un cuchillo rozando su piel al rojo vivo. No quería vivir eso, no de nuevo. Mateo se detuvo en una ferretería abierta 24 horas antes de llegar a casa. Debía protegerse, debía tener un plan. Compró dos metros de soga y una caja de bolsas de basura negras. Se volvió a subir a su carro y siguió su camino en la noche. Al llegar a casa y antes de bajar del carro, tomo su navaja de...

¿A quién piensas matar? by Astrid

 Y apagué la camioneta. Era la favorita de mi mamá; color rojo cereza que nos recordaba esas intensas puestas de sol. Encendí mi cigarro para sentir esa primera calada de humo espeso recorriendo mis pulmones, y me dispuse, ya más tranquila, a reflexionar sobre el atroz acto que acababa de cometer. Me miré en el espejo sin poder reconocerme; procedí a guardar la pala y la cuerda en la parte trasera de la camioneta. Limpié el cuchillo en mi camisa favorita y saqué la bolsa negra para guardar los restos: los restos de este amor maldito, los restos de estos sueños, los restos de estas palabras dichas y todo lo que quedaba de nosotros. Te maté. Ya no estás más; te guardé y te enterré hasta en lo más profundo. Y, aunque me pese, no me arrepiento. Te vi, te vi de lejos. Siendo realistas, no sé por qué lo hice, pero me pareciste una buena víctima: solo, desorientado, frágil. Así que lo hice. Me llené de valor y simplemente te apuñalé. Aunque no fue mi primera opción, ¿sabes? Lo primero que...

Último día by Astrid

 He vivido con gran libertad, d ecidí mis caminos y acepté mis consecuencias. Bailé cuando mis pies lo pidieron, comí cuando mi panza habló, miré hasta donde mis ojos alcanzaban y dije lo que mi voz pudo nombrar. Fui afortunada. Caminé sin cadenas, h abité cada paso como quien sabe que la vida no se repite dos veces. Pero fallé en algo, mi corazón, sin querer, se cerró. No dije suficientes “te amo”. no abracé con la dicha de quien se reencuentra con su casa. No vi del todo la belleza del cariño ajeno ni cómo, al reflejarse en mí, podía llenar lo que me faltaba. Si tuviera un último día, uno solo, no cambiaría mis caminos, ni mis errores, ni mis bailes al azar. Cambiaría solo esto: amar sin ninguna restricción, sin miedo, sin demora, como quien reconoce que, aun en el último día, el amor tiene sentido. Astrid Aguirre Cuevas

Nada sucede dos veces by Astrid

 La vida, como el agua, tiene que fluir. Algunas personas dicen que el tiempo es circular; pero, tal como yo lo veo, la vida es un río que corre, arrastra y se transforma. Puedes sentir el agua en un mismo lugar, pero nunca será la misma sensación; así como un beso con una persona especial puede parecer idéntico al anterior, pero el corazón que lo delate de manera distinta en cada ocasión. Esta variación tan impredecible es lo que hace a la vida tan frágil y tan valiosa. Cada momento es único e irrepetible; solo podemos vivirlo, sentirlo y dejarlo ir. A veces duele, pero también nos libera; nos obliga a estar presentes, a mirar de frente y a no posponer el alma. En el viaje de la vida, aunque queramos, nada sucede dos veces. Y quizá ahí esté el milagro.

Niña by Gigi

Hace algunos años, cuando era niña, me gustaba ver los atardeceres sentada en el borde de la ventana de mi cuarto. Me imaginaba como se sentiría volar, pasar sobre las nubes, sentir el viento en mi cara. Pero todo se esfumaba cuando me llegaba el olor a cigarro de mi papá, hacía que perdiera mi concentración y relajación. Con ese olor, sabía que había llegado de trabajar y corría a abrazarlo. Sin embargo, aun día no llegó, y sus cosas ya no estaban en la casa, mi mamá nunca supo decirme que pasó, simplemente desapareció. Desde ese día, en lugar de ver por la ventana e imaginar cosas divertidas, solo me asomaba para ver si algún día regresaría mi padre. Un día, mientras me arreglaba frente al espejo, se escuchó un estruendo en la calle, era una carambola de coches, ocasionada por un conductor que parecía ebrio. Él se veía ileso pero algo desorientado, de alguna forma, el conductor era mi padre, no sabía cómo, no sabía porque, ya que en lo que yo sabía de él, nunca aprendió a manejar. Pa...

Mi madre y mi abuelo by Fer Marmolejo

 Mi madre es el fuego que aprendió a arder sin pedir permiso. De ella tengo el filo que abre camino, la voz que no se quiebra cuando se trata de defender lo que ama, la mirada que sostiene los sueños aunque tiemblen. Ella me enseñó a elegir, a decir “hasta aquí”, a poner el cuerpo y el alma por lo que realmente importa. Mi abuelo, en cambio, es la brisa que me acaricia el rostro cuando dudo. De él tengo las manos suaves que escuchan sin hablar, la bondad que no presume, el amor que no exige. Él me enseñó que la ternura no es debilidad, que el cariño también sostiene, que uno puede ser firme sin dejar de ser cálido. Integrar estas dos fuerzas fue como pararse frente al espejo después de una tormenta: ver los ojos del abuelo y la voz de mamá en mi reflejo… reconocer que soy ambas cosas. Que no tengo que elegir entre fuerza o amor, entre decisión o ternura. Que mi sombra ya no me asusta porque sé de dónde viene, y mi luz ya no me deslumbra porque sé quién me la dejó encendida. Hoy sé ...

Nada sucede dos veces by Diana Zavala

 Quiero vivir dos veces mi vida Una para gozarlo y otra para aprenderlo Para besar eternamente a mi mamá Y para tomar mezcal en el bar de alado Quiero vivir dos veces mi vida Para terminar de conocerme Cocinar nuevas comidas Para que nunca dejes de pensarme Quiero vivir dos veces mi vida Para conocer de nuevo a Hunter.

¿A quién estás pensando matar? by Nath Vázquez

 ¿A quién quiero matar? Cruella era una madre que vivía con su pequeña de 6 años. Eran felices viviendo juntas, salían a comer, jugar, pasear y demás Sin aviso ni permiso, un día un extraño hombre toco la puerta, un hombre de 1.70, Cabello obscuro, bien vestido; llego preguntando por Jossie la pequeña hija de Cruella Hiram: hola, otra vez yo… ¿estará Jossie? Cruella: Hiram… ¿Qué carajos haces aquí? ¿Cómo llegaste? ¿Cómo sabes dónde vivo? Hiram: eso es lo de vemos vine a ver a Jossie, puedo entrar A lo que Cruella respondió: -No, ¿qué es lo que buscas? Hiram: solo quiero ver a mi pequeñita... Cruella: no está, iba de camino a la escuela por ella. Hiram le pidió amablemente que fueran juntos, a pesar de su disgusto, Cruella accedió. Para terminar de arreglarse, Cruella tomó su labial rojo, se miró al espejo y decidió Colorear sus labios con su tono favorito “rojo cereza” , tomó su bolsa negra. Ambos salieron del apartamento y se fueron en la camioneta roja de Hiram. Cruella no deseab...

El reflejo en el espejo by Diana Zavala

 La camioneta roja avanzaba lentamente por el camino de tierra, levantando una nube de polvo que parecía envolver todo en un velo fantasmal. Clara tenía las manos firmes en el volante, los nudillos blancos por la presión. En el asiento del copiloto, una bolsa negra descansaba como un secreto a punto de revelarse. La noche anterior, lo había decidido. Después de meses de manipulación, de palabras dulces que se convertían en cuchillas, de disculpas que valían menos que el humo de un cigarro mal apagado, había comprendido que Daniel no cambiaría. Narcisista hasta la médula, con sus arranques de furia y su eterna victimización, la había llevado al límite. El diagnóstico no lo justificaba, solo le daba más herramientas para destruirla. Estacionó junto al viejo granero abandonado donde todo había empezado, donde alguna vez él le juró amor eterno frente a un espejo empolvado que ahora solo mostraba reflejos rotos. Clara bajó, encendió un cigarro y lo fumó lentamente mientras sacaba del ma...