¿A quién estás pensando matar? by Nath Vázquez
¿A quién quiero matar?
Cruella era una madre que vivía con su pequeña de 6 años. Eran felices viviendo juntas, salían a comer, jugar, pasear y demás
Sin aviso ni permiso, un día un extraño hombre toco la puerta, un hombre de 1.70, Cabello obscuro, bien vestido; llego preguntando por Jossie la pequeña hija de Cruella
Hiram: hola, otra vez yo… ¿estará Jossie?
Cruella: Hiram… ¿Qué carajos haces aquí? ¿Cómo llegaste? ¿Cómo sabes dónde vivo?
Hiram: eso es lo de vemos vine a ver a Jossie, puedo entrar
A lo que Cruella respondió:
-No, ¿qué es lo que buscas?
Hiram: solo quiero ver a mi pequeñita...
Cruella: no está, iba de camino a la escuela por ella.
Hiram le pidió amablemente que fueran juntos, a pesar de su disgusto, Cruella accedió.
Para terminar de arreglarse, Cruella tomó su labial rojo, se miró al espejo y decidió Colorear sus labios con su tono favorito “rojo cereza” , tomó su bolsa negra. Ambos salieron del apartamento y se fueron en la camioneta roja de Hiram.
Cruella no deseaba que Hiram viera a Jossie, por lo que desde lo más profundo de su ser, Cruella creó un plan, y antes de llegar ese plan debía estar listo, por lo que Cruella le mandó un mensaje a su madre que decía “Hiram esta aquí, ve por Jossie a la escuela, corre”, “te mando mensaje cuando me deshaga de él”.
Y Cruella puso manos a al obra; tomó la decisión de decirle que su madre iba a recoger a Jossie para llevarla a sus clases de natación, que fueran a comer algo en lo que la niña salía, este accedió, así que Cruella lo llevó a comer, y sin que él se diera cuenta le puso gotas para dormir en la bebida.
Cuando Hiram despertó y tomó conciencia, se percató de que estaba amarrado con una cuerda, atado de manos y pies sin ninguna posibilidad de salir.
Al poco rato entra Cruella y le dice:
"Tú creíste que te dejaría ver a mi hija... acaso me crees muy ingenua, estás muy equivocado, nunca volverás a ver tu hija después de como nos abandonaste". "Hagamos las cosas más rápidas porque no tengo tiempo".
Cruella decidió tomar a Hiram, se lo llevó a lo más profundo de un bosque; tomó un cuchillo y sin aviso lo apuñaló de las maneras más crueles que pudieran existir.
Tomó una pala, cavó un hoyo y metió a Hiram, lo bañó con gasolina y, antes de acabar, Cruella decidió fumarse un cigarro para relajarse, aventó el cigarro, y poco a poco se fue quemando Hiram; al acabar todo esto, Cruella decidió terminar de enterrarlo para esconder el cuerpo, tomó sus cosas y se dio la media vuelta y simplemente se fue.
Nunca más volvieron a saber de la existencia de Hiram.
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