Quiero que todo sea exacto, que las piezas encajen con precisión quirúrgica, sin espacio para el caos, sin margen para el error. Mi mente es un campo de batalla, líneas perfectas talladas con cuchillos, y el eco constante: "No es suficiente". Nada nunca lo será. El espejo grita imperfección, cada grieta es un grillete, cada sombra, un abismo. Intento reparar lo roto con hilos de obsesión, pero siempre hay otro fragmento, otra fisura que sangra mi voluntad. Me aferro al control como un náufrago, con uñas que arrancan carne, con manos temblorosas que intentan contener el océano. Pero las olas me consumen, mi perfección es una jaula dorada, y yo, su prisionero eterno. Quiero escapar, pero el mundo sin control es peor, es caos puro, es un vacío que no puedo enfrentar. Así que sigo construyendo mis muros, más altos, más gruesos, más perfectos, hasta que no quede aire, hasta que no quede yo. -B No, de nuevo, no me gusta. Quiero ser mármol, una figura cincelada a golpes, perfecta e...