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Mostrando entradas de diciembre, 2024

10 AM by Sara

Son las 4 am, me veo hermosa Son las 3 pm, me veo hermosa Ahora son las 10 pm, hay sangre en todos lados, más en mi rostro. La sangre seca lastima, probablemente llevaba horas. Tengo fuertes cortadas, sin embargo se siente liso y suave. Ahora tengo una mancha al lado de mi ojo, pero no me preocupo. Probablemente ese ojo no estará a las 10 pm. 

El peso de la rutina by Emiliana

 Lina despertó, como todas las mañanas, al primer rayo de luz que se filtraba por la cortina. No fue la luz lo que la despertó, sino el tic que su mente había registrado hace mucho tiempo: el día siempre comenzaba con la alarma a las 4am. No había margen para el error. Si se levantaba tarde, algo terrible podría suceder. Podía ser un pequeño incidente, una caída tonta, una palabra hiriente, una mirada perdida, pero no importaba, su mente no le permitía arriesgarse. Con cuidado, se sentó en la cama y a las 4:00 en punto, una ola de alivio recorrió su cuerpo. Era el inicio de otro día perfecto. Sonrió, aunque solo ella sabía que esa sonrisa era el reflejo de una lucha interna, una que había librado durante años. Se dirigió al baño sin mirar hacia atrás, cada paso calculado y cada movimiento encadenado a su ritual. La luz del espejo la saludó de manera impersonal, pero a Lina no le importaba. La rutina lo era todo. Mientras se cepillaba los dientes, se sumía en el mismo pensamiento de...

Nunca con el pie derecho by Lorena

 He vivido atrapada en un metrónomo invisible que marcan los segundos de mi existencia. Desde pequeña, no puedo evitar dividir en sílabas cada palabra que escucho o cada melodía que toco con mis pies, asegurándome siempre de terminar con el izquierdo. Si fallo o termino con la derecha, el pánico me consume: imagino el intenso dolor de una extremidad rota, el crujir de huesos como ramas secas por haber desafiado los compases de mi propia regla. En una noche, la lluvia tamborileaba sobre el techo de mi habitación, seguía al ritmo del compás el murmullo de una canción en la radio que llenaba el espacio. Pero, las lágrimas del cielo me hicieron calcular erróneamente. El último golpe cayó en el pie derecho. Un escalofrío heló mi sangre. Un dolor agudo e inexplicable recorrió mi pierna derecha, y mi tobillo pareció quebrarse, como si una fuerza invisible lo destrozara. Grité, aún sintiendo cómo las fracturas subían hasta mi rodilla, mientras en mi mente se repetían las palabras: "Es tu ...

El olor a desesperación by Milán

 En el aula 403, había una chica que siempre buscaba llamar la atención. Ella era Cassi, aunque nadie sabía su nombre, nadie la conocía y pasaba completamente desapercibida; ella era casi invisible. Pero lo que no era invisible era el mal olor que diariamente se extendía por todo el salón. Cassi tenía un trastorno (TOC), era exagerada y obsesiva en dar su opinión y participación. En el salón, se extendía más para que los maestros elogiaran su dichosa "inteligencia y dedicación", pero en realidad, su comportamiento generaba más miradas cuestionadoras que admiración. Era como si su necesidad de llamar la atención solo se satisficiera cuando los maestros la elogiaban, y no cuando el resto del salón la presenciaba. Cassi casi no tenía amigos, y el único que tenía se quejaba del mal olor que desprendía de su boca al contender una conversación. Estar cerca de ella era incómodo. El mal olor era tan intenso que causaba náuseas en tu interior. A Cassi, nada le parecía. Buscaba excusas...

Perfección by Bren

 Quiero que todo sea exacto, que las piezas encajen con precisión quirúrgica, sin espacio para el caos, sin margen para el error. Mi mente es un campo de batalla, líneas perfectas talladas con cuchillos, y el eco constante: "No es suficiente". Nada nunca lo será. El espejo grita imperfección, cada grieta es un grillete, cada sombra, un abismo. Intento reparar lo roto con hilos de obsesión, pero siempre hay otro fragmento, otra fisura que sangra mi voluntad. Me aferro al control como un náufrago, con uñas que arrancan carne, con manos temblorosas que intentan contener el océano. Pero las olas me consumen, mi perfección es una jaula dorada, y yo, su prisionero eterno. Quiero escapar, pero el mundo sin control es peor, es caos puro, es un vacío que no puedo enfrentar. Así que sigo construyendo mis muros, más altos, más gruesos, más perfectos, hasta que no quede aire, hasta que no quede yo. -B No, de nuevo, no me gusta. Quiero ser mármol, una figura cincelada a golpes, perfecta e...