Nunca con el pie derecho by Lorena
He vivido atrapada en un metrónomo invisible que marcan los segundos de mi existencia.
Desde pequeña, no puedo evitar dividir en sílabas cada palabra que escucho o cada melodía
que toco con mis pies, asegurándome siempre de terminar con el izquierdo. Si fallo o termino
con la derecha, el pánico me consume: imagino el intenso dolor de una extremidad rota, el
crujir de huesos como ramas secas por haber desafiado los compases de mi propia regla.
En una noche, la lluvia tamborileaba sobre el techo de mi habitación, seguía al ritmo del
compás el murmullo de una canción en la radio que llenaba el espacio. Pero, las lágrimas del
cielo me hicieron calcular erróneamente.
El último golpe cayó en el pie derecho.
Un escalofrío heló mi sangre. Un dolor agudo e inexplicable recorrió mi pierna derecha, y mi
tobillo pareció quebrarse, como si una fuerza invisible lo destrozara. Grité, aún sintiendo
cómo las fracturas subían hasta mi rodilla, mientras en mi mente se repetían las palabras: "Es
tu culpa, no lo respetaste". Me arrastré hasta el teléfono, pero mis dedos derechos eran
inútiles, estaban doblados en ángulos imposibles. Intenté marcar el número de alguno de mis
padres, pero cada intento fallido era un recordatorio de mi fragilidad y torpeza.
A partir de ahí, todo se volvió un lienzo en blanco.
Amanecí en el hospital. Resulta que logré llamar a mis padres, específicamente al número de
mi mamá, y ellos llegaron con paramédicos a la casa. Me encontraron en posición fetal,
temblando y murmurando algo sobre mi pie izquierdo. Sin embargo, no había fracturas. Ni
moretones. Ni una sola señal de daño físico. No había nada.
En el hospital, me mostraron imágenes de mis extremidades intactas; pero, a pesar de tantas
explicaciones de los doctores sobre mi experiencia, aún seguía sintiendo el dolor, junto con el
crujir de huesos rotos que nunca existieron. Era como si mi cuerpo se empeñara en
castigarme por un error que solo yo podía percibir, mientras en mi mente resonaba un único
pensamiento: “Nunca termines con el pie derecho”.
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