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¿A quién estás pensando matar? by Arturo Vilchis

 Era la una de la mañana en un lluvioso agosto de 2027. En la escena del crimen, se encontraban los restos de un oncólogo recién jubilado yacían apilados en bolsas negras, algunas con dedos, manos, dientes, orejas como si hubieran cortado extremidades de una por una. Su cuerpo mostraba evidentes signos de tortura antes de ser asesinado. Los agentes de policía se encontraban perplejos, preguntándose por qué, de entre todas las personas, la víctima había sido un oncólogo. La pregunta resonaba en sus mentes: ¿qué había hecho él para merecer tal brutalidad? A pocos kilómetros de allí, encontraron una camioneta roja abandonada. Dentro, los investigadores hallaron colillas de cigarro con el ADN del doctor, un cuchillo ensangrentado, una pala cubierta de tierra que coincidía con la del lugar del crimen, cuerdas y en unos de los espejos, una nota escrita a mano: “Pudiste ayudar a todos, pero preferiste verlos sufrir en lugar de sugerir nuevos tratamientos. Al menos ahora sufrirás lo que el...

¿A quién estás pensando matar? by María José

Después de un día cansado en el pueblo, venía de regreso a casa en la camioneta roja. Eran aproximadamente las 9:00 de la noche cuando bajé a la orilla de la carretera a un restaurante de paso, cené unos wafles y tomé un café, mientras pensaba lo miserable y monótona que era mi vida desde hace 11 años. Dejé el pago en la mesa, salí del lugar y me subí a mi camioneta. Antes de partir, prendí un cigarrillo, mientras la flama del encendedor consumía en papel y la nicotina, pude observar a lo lejos, en medio del bosque de la carretera, a esos dos idiotas: estaban atacando a aquel peño e indefenso cachorro que aullaba de dolor, tenían una pala y golpeaban su cabeza con saña, su cara reflejaba un gesto de emoción y adrenalina, gritaban de gusto y se reían con alegría, cómo si no les importara nada. Mientras los observaba que me hervía en las venas como si fuera lava lo que las recorría, la gente que pasaba en sus autos sobre la carretera los ignoraba como si hacer eso fuera una cosa de todos...

¿A quién quieres matar? by Donovan

El Palacio de los Deportes parecía un monstruo vivo aquella noche. Era 1988, y Depeche Mode tocaba por primera vez en México. Las luces rojas y azules atravesaban el humo espeso de los cigarros y el sudor de miles de cuerpos apretados. Yo estaba entre ellos, brincando, gritando, pero mi cabeza no estaba del todo en el concierto. Aunque mi boca repetía Strangelove, mis pensamientos iban a otra parte, a un sitio oscuro. Había una pregunta que no me dejaba dormir desde hacía semanas. Una voz que no era mía, pero que se había instalado en mi mente como un parásito: ¿A quién estás pensando matar? Yo ya sabía la respuesta. Esa noche sería el final de todo. Mi padre estaba afuera, esperándome como siempre, con un cigarro colgando de los labios y esa mirada de desprecio que me atravesaba desde niño. Había venido conmigo solo para vigilarme, para asegurarse de que no me “perdiera en esas mariconadas de música rara”. Nunca soportó mi ropa negra, ni mi peinado, ni la música que escuchaba. Yo era ...

Ecos de un fantasma by Katherine Montoya

Mi camioneta roja estaba frente a su casa, como todas las veces anteriores… aunque habían pasado más de cuatro años. Seguramente estaba más anciano que la última vez; más débil… menos protegido. En el retrovisor, el espejo reflejaba mi rostro cansado, surcado por años de insomnio, miedo y cicatrices emocionales que aún dolían, que nunca se cerraban. Me pregunté si ya se habría dado cuenta de que sus cámaras de seguridad habían dejado de funcionar, en una noche donde se encontraba completamente solo… ¿Ya habría empezado a tener delirios de persecución? Reí para mí misma, recordando todas las veces que me contó que su nivel de angustia era tal que no podía salir sin armas, ni siquiera en sus coches, y que siempre tenía una de respaldo en su recámara principal. El reloj marcaba las 12:45 y toda la cuadra acababa de quedar a oscuras. El tiempo corría y mi corazón latía con tal fuerza que sentía que me dolía el pecho. Dejé mi mochila en el asiento del copiloto, bajé silenciosamente, cubrí m...

¿A quién estás pensando matar? By Mafer Angel

 EL cuchillo se alzaba sobre mi cabeza, mientras todos gritaban, yo sólo podía recordar mis traumas, aquellos que me llevaron a este momento. La bolsa negra en mi mano, aquella en la que guardaba mis juguetes y dulces favoritos, los tenía siempre conmigo, jugando con mi hermano y su camioneta roja que le dieron en Navidad. Nos acompañaba siempre Tommy, nuestro perro fiel que lo llevábamos con una cuerda. Un día, jugando sola en el parque, llegó un hombre quien me ofreció una cometa roja, lo único que yo notaba era su sonrisa y su penetrante olor a cigarro. Intentando huir de él, Tommy se abalanzó para protegerme, y el misterioso hombre lo golpeó con una pala, dejando a mi amigo muerto y permitiendo que yo huyera.  Mientras huía desconsolada, corrí a mi casa con el hombre detrás de mí, tomé el primer cuchillo que encontré y lo maté mientras oía gritos a lo lejos, lo que yo no sabía es que aquel hombre era un familiar.

¿A quién estás pensando matar? by Beto

  Era casi la media noche, no había tantos carros en la carretera cuando Mateo iba de regreso a casa. Había ido de viaje con unos amigos para poder olvidarse de la universidad. Estaba manejando su Jeep roja y fumando un cigarrillo mientras trataba de ignorar aquella carta. Miró por el espejo retrovisor para asegurarse de que nadie lo seguía mientras entraba a la ciudad. Sabía lo que su padre le haría al llegar y ver esa carta de la universidad. "Expulsado", decía, por un pequeño error cometido con una pala y una broma que salió mal. El estrés lo comía por dentro. La angustia se sentía por su espalda como un cuchillo rozando su piel al rojo vivo. No quería vivir eso, no de nuevo. Mateo se detuvo en una ferretería abierta 24 horas antes de llegar a casa. Debía protegerse, debía tener un plan. Compró dos metros de soga y una caja de bolsas de basura negras. Se volvió a subir a su carro y siguió su camino en la noche. Al llegar a casa y antes de bajar del carro, tomo su navaja de...

¿A quién piensas matar? by Astrid

 Y apagué la camioneta. Era la favorita de mi mamá; color rojo cereza que nos recordaba esas intensas puestas de sol. Encendí mi cigarro para sentir esa primera calada de humo espeso recorriendo mis pulmones, y me dispuse, ya más tranquila, a reflexionar sobre el atroz acto que acababa de cometer. Me miré en el espejo sin poder reconocerme; procedí a guardar la pala y la cuerda en la parte trasera de la camioneta. Limpié el cuchillo en mi camisa favorita y saqué la bolsa negra para guardar los restos: los restos de este amor maldito, los restos de estos sueños, los restos de estas palabras dichas y todo lo que quedaba de nosotros. Te maté. Ya no estás más; te guardé y te enterré hasta en lo más profundo. Y, aunque me pese, no me arrepiento. Te vi, te vi de lejos. Siendo realistas, no sé por qué lo hice, pero me pareciste una buena víctima: solo, desorientado, frágil. Así que lo hice. Me llené de valor y simplemente te apuñalé. Aunque no fue mi primera opción, ¿sabes? Lo primero que...