Sally y su frontera by Vianey Camacho

Es viernes por la noche, una escalofriante noche, el viento sopla fuertemente y los árboles se mueven de un lado a otro obedeciendo al viento, hasta la luna se ha escondido, como si supiera que una terrible muerte está por suceder. Sally regresa del trabajo después de su turno vespertino, esos turnos son los más agotadores y más cuando hay que caminar largas cuadras donde no pasa ni un alma y mucho menos un taxi. Mientras camina en la oscuridad de la noche enciende su último cigarro, los pensamientos de soledad y desvalorización han regresado ¿Por qué siempre todos me dejan sola? se pregunta. Continúa caminado; a lo lejos una luz resplandeciente llama su atención, algunos ruidos no definidos empiezan a escucharse, cuando ha logrado acercase más enfoca una camioneta roja, y el letrero brillante de una "Liquor Store" al instante siente una emoción que la impulsa y la sensación de haber estado ahí antes. Este lugar es perfecto aquí encontrare lo que necesito (piensa para sí misma). Sin más conversa con los tipos de la camioneta y casi sin pensarlo sube a ella entusiasmada, enseguida se escucha el rechinido de las llantas y el ruido acelerado del potente escape; ya en camino Sally bebe casi de un sorbo la media botella de vodka barato que sus nuevos amigos le pasan, pronto se detienen en frente de una casa vieja y quizá abandonada, Sally baja a prisa y algo mareada, observa la única ventana cubierta con una bolsa negra pegada con cinta adhesiva, sus nuevos amigos la abrazan y la conducen por el patio trasero ahí observa a un hombre fuerte y un poco calvo quien respira agitado y se limpia el sudor de la cara con su brazo, por lo que se entiende que el hombre ha estado cavando un hoyo con una pala por un largo rato, este levanta la mirada y le sonríe a Sally como quien da una bienvenida. Continúan, Sally entra en la sala sintiéndose excitada y ansiosa se le hace tarde para drogarse con lo que sea, en ese momento fija la mirada en el gran espejo que está en la sala, a través del cual observa en el fondo algunos cuerpos desnudos drogándose y dedicados a la orgia, pronto ella también comienza a inhalar el crack que le van pasando y sigue el ritual sexual al tiempo que siente el éxtasis con cada calada, esta era la mejor noche de su vida, incluso en algún momento le pareció volver a ver al hombre fuerte del patio quien antes le había sonreído.

La madrugada ha pasado muy rápido, ya no queda nada del estruendoso sonido de la música. Sally abre los ojos y siente la tierra húmeda sobre su cara, apenas consigue mover sus manos y poco a poco logra mover sus pies, pero el dolor en su cuerpo no la deja moverse con facilidad. Finalmente se incorpora y escupe la tierra que aún tiene en los labios, a un lado yace el cadáver de hombre que antes cavaba, ahora tiene el rostro ensangrentado y un cuchillo clavado en el pecho. Sally pega un grito y sale despavorida del lugar, después de algunas cuadras corriendo en la fría y solitaria mañana para un taxi que la lleva a casa, paga el servicio con un par de billetes arrugados y todas las monedas que llevaba, sube corriendo las escleras, entra a su departamento, lo primero que ve, es la cara de su prima quien se encuentra en la cocina preparándose para el trabajo y quien la aborda con un sin fin de preguntas; pero Sally solo quiere ducharse y se encierra en el baño. Mas tarde, cuando se encuentra sola en casa los sentimientos de horror, culpa y remordimientos la atormentan, piensa que lo mejor será que se auto elimine, si, eso es, pondré fin a mi vida, piensa en voz alta y busca en su habitación la cuerda con la que tantas veces a pensado colgarse. Pero antes, debe llamar a Set su terapeuta, al menos para despedirse de alguien conocido. El terapeuta contesta la llamada mientras da un sorbo a su taza de café recién colado. T- ¿Dime, como puedo ayudarte? Sally se desborda en un llanto exagerado intenta contarle todo al terapeuta, pero su dialogo parece más bien

una actuación sin lógica. Set conoce bien el diagnostico de Sally ya que lleva tratándola algunos meses. Por ello le pregunta; T- ¿Dime Sally, por alguna razón has dejado de tomar la Risperidona? Sally nerviosa contesta, mm, ¿qué? bueno, es que no te lo había dicho, pero me quede sin pastillas hace dos semanas, en un tono vacilante intenta culpar al psiquiatra argumentando que no lo ha podido localizar por culpa de él.

Set, ya sabe que los pacientes Fronterizos de categoría III, se caracterizan por expresiones histriónicas, actitudes contradictorias y que utilizan el acting out como un mecanismo de defensa, así como, otros mecanismos primitivos, sabe que debido a heridas profundas de abandono presentan desajustes emocionales extremos, ideaciones suicidas y bajo compromiso en sus relaciones interpersonales. T- ¿Dime que día es hoy? Sally responde; es verdad, hoy es sábado lo había olvidado, hoy tenemos sesión. Set replica; te espero a las 11:00am.

Si bien, durante los últimos meses se ha dado la transferencia en consulta, está ha sido negativa, como es común en los pacientes TBL, esto ocurre porque ven al terapeuta como autoridad mismo que hace que oculten sus verdaderos sentimientos e intenten ir en contra de la ley rebelándose o en este caso dejando de tomar el medicamento. Sin embargo, Set tiene mucha experiencia y seguirá trabajando con Sally quien por cierto ha llegado temprano a sesión, se siente inquieta y quiere hablar del hombre sin vida en el patio de aquella casa vieja, se pregunta si ella ha sido capaz de acuchillarlo y porque se ha quedado dormida tan cerca del hoyo que el hombre cavó.

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