En trance by Giovanni Méndez
Todo comienza con una chica joven de alrededor de los 18 años, inteligente, atractiva, de familia adinerada, poco expresiva, pero a su vez era muy impulsiva en las decisiones, de estas personas en las que encaja perfecto en la descripción de “Hace todo por conseguir lo que quiere”, aunque a pesar de tener todas estas características, se le complicaba mucho acercarse a los hombres por alguna razón.
Un día en una reunión familiar por su cumpleaños la familia decidió hacerle un asado, cabe aclarar que se hacían asados en su cumpleaños porque a ella le gustaba mucho la carne (aunque en el fondo ella sintiera culpa por comerla porque siempre ha querido ser vegana) conoce a un hombre amigo de la familia que después de muchos años de viajar por todo el mundo vuelve para pasar tiempo con sus viejos amigos, a ella le pareció una persona bastante interesante, sin embargo en el fondo pensaba que algo había en el muy familiar, ella decidió no hacer caso a este presentimiento.
Conforme fue pasando la tarde, se notaba que ellos tenían una química importante en la plática, él la hacía reír bastante y a él le gustaba que ella fuera de cierta manera reservada en sus opiniones, por lo que, al finalizar el día, la madre de la chica pensaba que, si se llevaban bien, tal vez pudieran ser amigos para que ella se abriera más y adquiriera la experiencia de hablar con más personas, entonces la madre le propone al hombre. – Oigan, veo que se llevan muy bien, ¿Por qué no vienes más seguido? – A lo que el responde. – Tengo una mejor idea, porque no vienen mejor a mi casa, así la conocen. – A ambas le pareció una muy buena idea, sin embargo, ambas querían la aprobación previa del padre.
Mas tarde la chica fue a ver al padre a su oficina de sorpresa, no estaba la secretaria que le daba entrada a la oficina de su padre, entonces decidió tocar la puerta y en eso se escucha a su padre. – Estoy ocupado, no atiendo a nadie. – Entonces la chica le dice. – Soy yo papá quería preguntarte algo. – En eso se escuchan dos voces murmurar y mucho movimiento como si cambiaran cosas de lugar, a ella le pareció un poco extraño, pero nada fuera de lo habitual, en eso sale de la oficina la secretaria de su padre y la saluda con mucho entusiasmo (A la chica le caía muy bien porque siempre le compraba sus postres favoritos, aunque cabe aclarar que a la madre no le gustaba que los consumiera, por eso los comía a escondidas), y la chica le dice. – Me da mucho gusto verte, ¿Puedo hablar con mi padre? – la secretaria responde. – ¡Claro! Solo dale un segundo que esta terminando de revisar unos documentos muy importantes. – La chica asentó y esperó a poder pasar, en eso escucha la voz de su padre. – Pasa hija. – entra y observa a su padre un poco desalineado y le dice. – ¡Papá! ¿Así vienes a trabajar? ¡Qué oso! – el papá responde. – Disculpa hija lo que pasa es que hoy tuve cosas muy importantes que atender y no tuve tiempo para arreglarme, pero dime en que te puedo ayudar, por cierto, disculpa si voy al grano, pero como te decía tengo cosas demasiado importantes pendientes. – La hija pensó en ese momento. – “¿Y para eso tan importante le ayuda su secretaria? En fin”. – le contesta. – Si papá no te quito el tiempo, quisiera saber si podemos ir a comer mamá y yo a casa de tu amigo el trotamundos (en tono sarcástico). – en ese momento el padre lo meditó un poco ya que no entendía la situación, pero siendo sinceros le urgía ya que se fuera su hija para terminar sus pendientes, a lo que respondió. – Ok hija, pero recuerda que solo puedes ir en compañía de tu madre y también ten presente que nadie te va a querer como papá, no vaya a ser que ya hasta se vayan a vivir con mi cuate (en tono de broma) Jajaja. - la chica responde. – No papá como crees que asco, son casi de la edad. – Aunque a ella en el fondo no le desagradaba el amigo, sentía por otro lado que también la diferencia de edades era muy grande, sin embargo, no le dio importancia, solo se dejó llevar.
Después de todo esto llega a casa y le cuenta a la madre la situación y la madre únicamente tenía interés en que le contara cómo el papá tenía la puerta de su oficina cerrada y su secretaria estaba ahí, entonces casi no presto atención a lo demás, de repente la mamá toma una decisión drástica y dice que no irá a la comida con el hombre viajero, prefiere ir en ese momento a ver al papá a la oficina, entonces ella de cierta forma no le incomodo esta situación, es más, para la chica era mejor así podía beber un poco del vino que comentaba el hombre que había traído directo de parís, sin que su madre se molestara.
Entonces la chica al no cuestionar el cambio repentino de la madre decidió acudir a la comida sola, lo que sí, decide marcarle al hombre para avisarle que no podrá asistir su madre a la comida, solo iría ella, a lo que él respondió. – Mucho mejor, así tu y yo podemos pasar un tiempo a solas sin que nos molesten. – Ella no entendió por qué sería molesta la presencia de la madre, sin embargo, no le da importancia a esa situación.
LLEGA EL DÍA
El chofer lleva a la chica al domicilio del hombre, un domicilio peculiar, en medio de un bosque, sin embargo, parecía una mansión una casa enorme, con mucho terreno y campo abierto, se notaba el jardín tan grande desde la entrada. Al llegar, la chica al bajar del coche el chofer le dice. – Tenga cuidado jovencita, me voy a quedar aquí estacionado, cualquier cosa avíseme. – La chica asintió, pero pensó que era muy exagerada la reacción del chofer, la chica camina hacia la puerta de la entrada, sin embargo, en el camino a la puerta observa un poco del jardín que él le había dicho que había remodelado, pero se veía un agujero muy profundo y una pala incrustada en el pasto aún lado del agujero, en eso va llegando una camioneta roja Pick-Up, repleta de tierra en la batea y baja de la camioneta aquel hombre tan esperado de la cita del día y le dice a la chica. – Discúlpame de verdad se me hizo tarde por un imprevisto, espero que no hayas esperado mucho tiempo. – ella responde. – No te preocupes, acabamos de llegar. – el dice consternado. - ¿Acabamos?, entonces si vino tu madre. – responde con un tono golpeado, ella comienza a reír y le dice. – No jajaja, cálmate es solo el chofer que se estaciono allá pero no te preocupes. – él notoriamente angustiado le responde. – Dile que se vaya que venga por ti más tarde. – a lo que ella comenta. – No va a querer irse, no te preocupes, mejor pasemos y enséñame el jardín que tanto presumiste en el asado. – Él lanza una pequeña sonrisa y la invita a pasar, aunque siguen los gestos de que está preocupado por algo, entonces le responde. – Solo tengo que decirte algo, lamentablemente hoy se dañó una tubería que está en el jardín, por eso la camioneta está llena de tierra tuvimos que cavar muy profundo para reparar esa tubería, lo lamento, creo que no podré enseñarte el jardín, pero lo que sí es que te preparé la mejor comida que vas a probar y traje el vino especial que te prometí.
Se sientan a comer y pasan un gran momento donde la plática fluía demasiado, la comida le encantó a la chica, el vino delicioso (llevaban más de media botella), parecía una tarde perfecta, pero ya se acercaba la noche y ella tenia que partir a casa, entonces la chica se percata de la hora y le dice. – Ya casi me tengo que ir, pero la he pasado muy bien contigo. – él le comenta. – Yo me siento igual, no te vayas, hay que acabarnos la botella. – Ella ya un poco mareada, le dice. – No puedo tomar ni una más, siento que me voy a quedar dormida. - en eso el procede a besarla espontáneamente y ella de inmediato se quita y le dice. - ¡Qué estas loco!, eres el amigo de mi padre, yo no podría. – entonces él al sorprenderse de esa reacción la abraza y le pone un pañuelo en la boca con una sustancia para hacer que se duerma, en eso ella se queda dormida… Pasaron horas, se hace de noche y llega la oscuridad.
De pronto ella se levanta con taquicardia y toda sudada, se da cuenta que esta en una cama, entonces sale de ahí corriendo y va a la puerta principal lo más rápido posible, aún sin entender que pasa, en el camino observa en la cocina un cuchillo ensangrentado y comienza a correr para irse, llega a la puerta y está cerrada con llave, no puede abrirla y no tiene la fuerza para tumbarla, entonces, sale por la puerta del jardín y al momento de salir observa dentro del agujero y ve una bolsa negra ensangrentada atada con una cuerda como si la hubieran usado para bajar la bolsa pesada sin hacer ruido.
En ese momento sale corriendo por el jardín y comienza a buscar al chofer y alcanza a ver el coche con las puertas abiertas de par en par con las luces prendidas, en ese momento corre con todas sus fuerzas y al llegar no ve a nadie dentro y no están las llaves, justo en ese momento voltea de reojo y por el retrovisor ve la camioneta del hombre acercarse, cuando ve esta imagen hubo algo dentro de ella que hiciera que se petrificara y ya no supo que hacer, simplemente se puso en posición fetal.
El hombre baja de la camioneta y le dice a lo lejos. – Nadie sabe dónde vivo los únicos que sabían mi dirección eran el chofer y tú, lástima que él esté muerto, estamos en la nada, no te resistas vas a ser mía quieras o no. – En eso el va y carga a la chica quien seguía en posición fetal solamente escuchando y la monta en la camioneta, algo raro pasaba con ella, no podía moverse, adentro de la camioneta él le dice. – Si me haces disfrutar, consideraré darte unos días más de vida. -
De repente, ella va sintiendo como el cuerpo comienza a gobernarla y la emoción es incontrolable ante este momento que estaba viviendo, para entonces, jamás pensó que experimentaría ese ahogo de grito y sufrimiento que le provocaba el temor y la incertidumbre de la oscuridad que yace al dejar de existir, la chica sin poderse mover ni gritar en un intento desesperado de hacer algo, se orina encima para evitar el deseo del hombre, cuando él se percata de esta situación, le da tanto asco que sale de la camioneta e inmediatamente busca un árbol donde vomitar. ¡Era el momento perfecto! la chica ve la gran oportunidad de escapar y ella se comienza a dar cuenta de que, si el hombre no está cerca, su cuerpo reacciona de forma habitual.
La chica toma valentía y baja de la camioneta para correr entre los árboles del bosque y llegar a la carretera, la adrenalina estaba a tope, corría y corría, sin mirar atrás, mientras sollozaba y se le salían las lágrimas.
Ella ya estaba a unos metros por llegar a la carretera, e inclusive se alcanzaban a ver las luces de los carros que pasaban, mientras ella misma estaba inmersa dentro de la oscuridad, sin embargo, llega a este punto donde la adrenalina es tan alta, que comienza a haber un silencio y todo empieza a verse muy lento, cada paso que daba podía sentirlo como retumbaba en todo el cuerpo, la lentitud era tanta que para dar el siguiente paso podía durar una eternidad, en esa fracción de segundos pensó.– ¿Cuándo daré el siguiente paso?, ¿Y si me alcanza?, ¿Cómo se sentirá morir?.– Ante todas estas dudas que ella tenía, de pronto comienza a sentir como retumbaban pasos, pero no precisamente los de ella, esos pasos se sentían que iban más rápido y sumamente pesados, retumbaban más fuerte que los suyos…
. - ¡Es él! – Piensa la chica, en este momento la velocidad cambia y todo es mucho más rápido, ya está por llegar a la carretera, ella decide cerrar los ojos porque no quiere ver, en eso siente como le agarran la mano y la jalan, en eso ella automáticamente abre los ojos y… Se da cuenta que es un policía, ella se sorprende al darse cuenta de esto, cuando voltea a ver a su alrededor se da cuenta de que ya había llegado a la carretera y estaba en medio de esta, además tuvo la fortuna de que iba transitando una patrulla.
El policía se percata de lo alebrestada que estaba a lo que él le pregunta. - ¿Cómo estás? – ella le responde. – Mal, necesito irme de aquí a un lugar seguro. – el policía asiente con la cabeza y la lleva a su patrulla que estaba orillada en la carretera, en ese momento ella voltea y no vio a nadie, solo el bosque y la oscuridad que rodeaba al mismo.
En cuanto sube a la patrulla comienza a sentirse más tranquila, pero no deja de preguntarse ¿Qué habrá pasado con el hombre?, el policía ya arriba del auto se percata que hay alguien parado en medio de la carretera y se baja del auto y le pregunta a la chica. - ¿Lo conoces? – Entonces ella mira el espejo retrovisor del auto y solo se ve a ella y le contesta al policía. – No, no veo a nadie. – El policía le vuelve a preguntar. - ¿Estás segura? – en eso, el policía saca de su bolsillo una cajetilla y enciende un cigarro, ese olor le recordó a alguien, pero no sabe exactamente a quien, en eso decide ver el espejo nuevamente…
De la nada, comienza a gritar como nunca en su vida había podido gritar, el llanto incontrolable se apodera de ella, casi como si regresara a ser una niña, no hay quien pare ese grito pareciera como si todos los momentos en su vida en que calló, salieran ahí.
Poco a poco va bajando el llanto y el grito, cada vez la vista se le va nublando más al punto de perderla y entrar en la oscuridad, en eso, se escucha una voz muy tenue, pero a la vez con fuerza que dice. – Despierta. – En ese momento solo sintió como si algo le abriera los ojos.
De la oscuridad completa paso a un rayo intenso de luz, poco a poco va recuperando la vista, se percata que está acostada en un lugar muy cálido, en eso se pregunta. - ¿Qué pasó?, ¿Dónde estoy? – en eso responde la misma voz que le dijo que despertara. - ¿No recuerdas nada? – Ella comienza a hacer un esfuerzo por recordar todos los sucesos y le comenta a la voz. – Recuerdo que trataba de escapar de alguien y luego estaba en una patrulla, vi un espejo y atrás de mi había… había… un hombre y luego en un abrir y cerrar de ojos, estoy aquí. – a lo que la voz responde. - ¿Quién era el hombre que estaba parado atrás de ti? – En eso Dora se levanta del sillón donde estaba recostada, mientras camina a la salida y le responde. – Mi padre.
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