Lágrimas de oro y plata by Valery Meza
En un mundo lleno de magia existió un reino, la reina y el rey eran amados por su pueblo, los
creían perfectos y ¿cómo no hacerlo? Eran elfos de puntiagudas orejas y narices finas, tan sólo
con mirarte se creía que podías vivir en paz toda tu vida.
Lamentablemente las cosas dentro del castillo eran muy diferentes a lo que uno esperaría…
La reina cegada por la vanidad y la perfección vivía en una constante guerra con su verdadero
amor, su rey la despreciaba, a veces la odiaba porque nunca llenaba las expectativas que su
madre le deseaba a la hora en el que él se casara. Su madre prefería a su hermano, reinando
en otro palacio, en un lugar muy alejado, gobernaba al lado de una “verdadera reina” como
ella le llamaba, nunca exigía nada y siempre aceptaba lo mucho o poco que él le daba.
Algo que nadie notaba es que la reina de ese palacio, la que llevaba corona de flores, a la que
los pájaros le cantaban cada mañana para despertarla, sentía un terrible dolor en el pecho cada
que soñaba, escuchaba voces que siempre le hablaban, miraba sombras que la invitaban a
bañarse a las 3:00 de la mañana, sus lágrimas aunque fueran de oro y plata inundaban la ventana
de la habitación en la que la encerraban, un día ese sentimiento le sofocó el corazón. La reina
nunca más despertó… Nadie supo si las voces la impulsaron a acabar con todo ese dolor o si
a lo mejor fueron las sombras las que le quitaron la respiración, puede que haya sido ella que
aguantó tantas lágrimas que al final se ahogó. En fin la reina se liberó y al final eso fue lo
único que importó.
Comentarios
Publicar un comentario