El mundo interior de mamá by Sarah
Mamá vivía en un mundo donde la realidad y la fantasía se entrelazaban. En su mente, había un grupo de amigos que la acompañaban siempre. Eran personas que sólo ella podía ver y escuchar.
A veces, estos amigos eran amables y divertidos. Le contaban historias, le hacían reír y la mantenían compañía en momentos de soledad. Pero otros días, se volvían críticos y exigentes. Le decían que no era lo suficientemente buena, que no hacía las cosas bien.
Mamá se sentía abrumada por sus amigos internos. Peleaba con ellos, gritaba para que la escucharan y golpeaba el aire para que entendieran su punto de vista. En esos momentos, su mundo interior era un torbellino de emociones.
Pero había algo que calmaba a sus amigos y los hacía entrar en armonía: los dulces. Cuando mamá comía sus golosinas favoritas, sus amigos se tranquilizaban y le permitían amar a los que la rodeaban.
A pesar de la confusión que reinaba en su mente, mamá sabía que había algo más importante que su mundo interior: su familia.
Quería que supieras que, por más alegre y fascinante que fuera su mundo, nada era más valioso que tu amor y compañía.
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