Y cuando desperté, mi padre aún seguía ahí by Rodrigo Le Duc

 …Y cuando desperté mi padre seguía ahí. Pese a barahúnda interna, discurrí hacerle el

almuerzo. Seguramente ha pasado la noche sin comer, llorando ante el televisor. Era

desgarrador verlo tan doloso. La silueta del monumento que había cuidado de mí desde

antes de yo recordarlo, ahora zozobrante y bajo traída asaz, infundió en mí profunda

compasión. Hacía cincuenta y tres días ya del fallecimiento de mi madre y la familia se

había disipado. Mientras mi hermana, en su desahucio, se refugiaba en la bebida, mi

conmocionado padre se abandonó a sí mismo en el dolo, sentándose en la sala resignado a

la nada. Me senté junto a él y lo convencí de alimentarse poco antes del retorno de mi

hermana sofocada en llanto. En mi hartazgo de una familia quebrantada, secundé sus

lágrimas, a lo que mi padre se unió. El fatal silencio que hasta entonces imperaba sobre el

manejo de nuestra pérdida se rompió por primera vez, y junto con él se dispersó la umbría

soledad que a los tres nos aquejaba. Cuántas horas pasamos llorando, exactamente, no

recuerdo; lloramos juntos hasta quedar dormidos todos juntos ahí mismo, frente al televisor

en negro. Al disipar nuestro pesar, cual injerto botánico, fuimos un todo de nuevo. No

más fría soledad entre mi clan de fantasmas; esa noche se tornó real mi sueño y sanó mi

añorado hogar. Soñé un abrazo cálido y sonrisas que tenía tiempo sin presenciar, y recordé

tiempos de mi infancia en los que abría los ojos por las mañanas para ver alegre armonía

en mi estirpe. Sobremanera me laceraba la gélida ausencia de mi gente en mis momentos

de adversidad. Llevaba lo que se sentía como una eternidad esperando tenerles junto a mí

de nuevo. Sentí una presencia familiar y amorosa sosteniéndome que hasta el fondo de mi

alma extrañaba, y supe que no tenía motivos para preocuparme ya por más nada y, cuando

desperté, mi padre seguía ahí.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Porque ya lo hice by Jacqueline Romero

El eco de existir by Evangelina

El veneno en el cigarro by Itzanamy