Una vieja amargada by Valery Meza
Era una noche fría de invierno, había tenido un día estresante y ni siquiera el fuego de la
chimenea era capaz de calentarme. Un día antes había peleado con mi madre, al llegar a casa
estaba fumando un cigarro en el pórtico como era su costumbre, al pasar por el portón me
empujó mientras me miraba al espejo, vi rojo y tomé las tijeras… No recuerdo nada después
de eso, cuando tomé consciencia estaba tirada en la alfombra, mis manos estaban llenas de
sangre, estaba aterrada por lo que había hecho.
Tomé la camioneta y agarré carretera, pensé en huir pero mis huellas estaban ahí, di la vuelta
para comprar una pala, una cuerda y varias bolsas negras. Amarré el cuerpo para colgarlo en
el techo, la destacé y metí su cuerpo en varias bolsas negras, los enterré en distintas partes del
bosque de la ciudad. Nadie se dio cuenta, era una vieja tan amargada que nadie la iba a
extrañar.
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