Coincidir by Thaiz
Ahí estaba yo el 17 de mayo en un concierto de ska, estaba en un lugar que no era el mío porque ya había empezado el concierto, y a la mitad me tuve que pasar a mi lugar porque llegaron los dueños del lugar que estaba ocupando, pero dada la sorpresa que cuando llegué ahí estaba él… cantando a todo pulmón. Lo vi, y al momento de que me vio me deslumbraron sus ojitos verdes chiquititos. Decidí quedarme a un lado en las escaleras y seguir disfrutando del concierto, todo el tiempo intercambiamos miradas…
Fui al baño y nos encontramos en el pasillo, me preguntó si sabía dónde estaban los baños y sólo le contesté: sigue caminando, vas en la dirección correcta. Compré una cerveza y me quedé al final del pasillo, pasaron unos minutos cuando de repente siento una mano en el hombro y una voz muy agradable diciendo "gracias", al momento de voltear le contesté que no había cuidado, me tomó por la cintura y me robó un beso. Antes de irse me pidió mi número.
Al finalizar el concierto llegué a mi casa, me bañé y me puse cómoda para dormir; en el reloj de la sala marcaban las 2:14am cuando sonó el teléfono para decirme si nos podíamos ver 5 minutos, que se quedó con ganas de platicar, que iría a mi casa, yo asustada le dije que no, después de varios minutos platicando acepto a conocerlo y verlo.
Llamó de nuevo para decirme que estaba afuera, al momento de vernos hicimos clic al instante.
Tres años después nos casamos, ese desconocido de los ojos bonitos y chiquitos fue la mejor coincidencia, el café por la mañana era más rico, mi sonrisa se notaba más brillante y nuestro amor se tornó mágico.
Al paso del tiempo a mi marido le dio cáncer terminal, intenté acompañarlo física y emocionalmente en todo momento, no pude hacer nada, no es como cuando pierdes el vuelo o llegas tarde a los tacos y ya no hay agua de horchata, es como si una parte de mi vida se hubiera esfumado, aún lo recuerdo con nostalgia, el dolor me desgarra. Ya pasaron los años y aún lloro al recordar nuestros momentos juntos.
El café en la mañana ya no es lo mismo...
El atardecer no tiene sentido...
Las salidas a conocer pueblitos mágicos se volvieron aburridas… y aunque mis hijos quisieran que recuperara ese brillo en mi sonrisa ya no estaba el que la provocaba.
Me alegra saber que falta poco para que el chico de los ojos bonitos y yo nos volvamos a reunir ya que la leucemia está haciendo de las suyas y cada día que pasa lo siento más cerca.
Esta carta es para ustedes hijos, para que no dejen de amar a sus hijos a sus parejas y entre ustedes como hermanos. Que amen el atardecer como nosotros los amamos a ustedes.
Que yo y su papá vivamos en ustedes, honrando su vida, será la mejor forma de mantenernos vivos.
Con amor mamá.🦋
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